Todos los niños necesitan comprender cómo funciona el mundo a su alrededor, aquello que es adecuado y lo que no. Un mundo sin normas claras para los pequeños puede resultar todo un caos. El aprendizaje de normas de convivencia y las reglas les ayudan a afrontar de manera exitosa las diversas áreas de su vida. Cuando un pequeño obtiene estos conocimientos básicos en el ambiente seguro del hogar le ayuda a desarrollarse en otros entornos, tales como la escuela o las relaciones con los demás.

Cabe resaltar que existe una mayor probabilidad de problemas de conducta en los pequeños de familias muy permisivas o autoritarias, por lo cuál es fundamental llevar las normas en un término medio.

Las normas sociales son un conjunto de reglas que rigen los comportamientos y conductas de las personas que vivimos en sociedad, con el fin de garantizar una convivencia pacífica y respetuosa. A continuación vamos a mostrarte 8 de las más importantes en la vida de los pequeños.

#1 Dar las gracias

Dar las gracias implica reconocer la bondad, la predisposición o la actuación de una persona. Se trata de una palabra sencilla, pero cuyo potente significado nos acerca a los demás y genera emociones positivas, tanto en el otro como en nosotros mismos.

Igualmente, es bueno enseñar a los niños a valorar y agradecer lo que tienen, así como a reconocer que las cosas no se consiguen por arte de magia, sino que implican esfuerzo, trabajo y constancia.

#2 Saludar y despedirse

  • Saludar cuando vemos a alguien. Pero, ¡cuidado! Enseñar a saludar no significa obligar al niño a besar o a abrazar a los demás en contra de su voluntad.
  • Despedirse correctamente cuando abandona un lugar.
  • Dar los buenos días o buenas tardes de manera formal, cuando nos presentan a alguien, atendemos una llamada de teléfono, llegamos a un sitio nuevo, nos dirigimos a una persona.

#3 Pedir disculpas

Pedir perdón cuando hemos cometido un error, o cuando las consecuencias de nuestros actos afectan a otros física o emocionalmente, nos ayuda a crecer y mejorar como personas.

Pero al igual que debemos enseñar a los niños a disculparse, también es bueno enseñarles a aceptar el perdón de los demás y no guardar rencor en nuestro corazón.

#4 Hablar en un tono adecuado, sin gritos

Es muy habitual que los niños griten, no solo a la hora de expresar sus emociones, sino como una forma de hacerse notar o incluso cuando hablan y se relacionan con los demás.

Sin embargo, esta forma de comunicarse resulta especialmente molesta, por lo que es importante enseñar a los niños a hablar en un tono de voz calmado y relajado, evitando subir el volumen de voz.

#5 Respeto hacia los demás

Los niños deben cultivar la empatía, así como el amor y respeto hacia los demás desde su más tierna infancia. Los padres hemos de inculcar y fomentar todo tipo de conductas respetuosas en nuestros hijos, primero mediante el ejemplo, y después ayudándoles a reconocer y gestionar sus emociones y las de las personas con quienes se relacionan.

En este sentido, son muchas las normas sociales que deben aprender relacionadas con el respeto al prójimo. Estas son solo algunas:

  • No agredir física ni verbalmente a otros.
  • No discriminar a nadie y respetar las ideas y opiniones de los demás, así como su religión, tradiciones, cultura…
  • Respetar el espacio personal de cada uno, no tocar a nadie sin permiso, no invadir su intimidad, ser discreto con las cosas que otros nos cuentan, no colarse en una fila, no reírse de nadie ni contribuir con nuestro silencio a que otros se mofen de los demás…

Pedir las cosas “por favor”

Pedir las cosas “por favor” no solo es una manera cortés de solicitar algo, sino que ayuda a conectar con la otra persona, y le expresa respeto, consideración y reconocimiento por su esfuerzo.

#6 Esperar el turno para hablar

Interrumpir las conversaciones es un comportamiento muy normal en los niños. Su naturaleza impulsiva y espontánea, su sentido de la inmediatez (cuando tienen algo que contarnos quieren hacerlo ya) y su falta de adquisición de las normas sociales, hace que no sean capaces de entender que lo que están haciendo no es correcto.

Por eso, entre las normas básicas que debemos enseñarles en lo relativo a este aspecto, destacan las siguientes:

  • Escuchar a los demás cuando están hablando y no cortar ni interrumpir su discurso.
  • Mirar a los ojos al interlocutor y poner toda nuestra atención en lo que nos está contando.
  • Responderle cuando corresponda.

#7 Respetar las pertenencias de los demás

Si bien esta premisa debería ir englobada en el respeto general hacia la otra persona, creemos más oportuno hablar de ello de manera independiente, pues respetar las pertenencias de los otros es una de las normas sociales más difíciles de asimilar, especialmente a temprana edad.

Aunque cuando un niño pequeño quita a otro sus juguetes no lo hace con mala intención, es necesario enseñarles desde el principio a respetar las pertenencias de los demás, tomar las cosas prestadas siempre con permiso,  tratarlas bien mientras las tengamos y devolverlas a su dueño cuando corresponda.

Igualmente, también debemos enseñarles a respetar los espacios públicos, como columpios, farolas, bancos, fachadas… así como a cuidar de la naturaleza y el resto de seres vivos.

#8 Ayudar a los demás

Crecer preocupados por los demás no solo es una cuestión de empatía y bondad, sino una cualidad que permite a las personas ser más felices y triunfar en la vida, ser mejores líderes, adaptarse a las dificultades que surjan y resolver conflictos de forma positiva.

Niños y adultos podemos facilitar la vida de las personas que nos rodean con pequeños gestos cotidianos que para el otro llegan a marcar una gran diferencia. He aquí algunos ejemplos:

  • Ceder un asiento en el transporte público.
  • Ceder el paso.
  • Compartir.
  • Hacer donaciones cuando podamos.
  • Interesarnos por cómo se encuentra alguien, escucharle si tiene un problema, ayudar a alguien que se ha caído, cooperar para facilitar el trabajo a otras personas, prestar nuestra ayuda a quien lo necesite

Consejos para infundar normas de convivencia en los niños

  • Es importante cuidar la forma en que se transmiten a los hijos las órdenes y las reglas. Para conseguir que se obedezcan, conviene utilizar sólo las que resulten imprescindibles y expresarlas de forma adecuada. Algunos de los aspectos a tener en cuenta son:
  • Las órdenes favorecen la realización de la conducta si se formulan en calma (sin utilizar gritos), cerca del niño y mirándole a la cara.
  • Se debe dar las órdenes una a una y en número reducido (no más de las que sean estrictamente necesarias). También es importante que unas órdenes o normas no entren en contradicción con otras.
  • Para ser efectivas, las peticiones deben ser cortas, claras y específicas. Debe informarse de forma concreta al niño sobre aquello que se espera que haga, y conviene relacionarlo con una consecuencia (“si… entonces…”).
  • Las órdenes deben formularse de forma positiva, educada y respetuosa con el niño.
  • Una vez dadas las órdenes pertinentes y establecidas las normas a seguir, es necesario que los padres se comporten de forma coherente, siguiendo adelante aunque se presenten dificultades. Por ejemplo, imaginemos a un niño que coge en el supermercado un paquete de caramelos e intenta introducirlo en el carrito.

Si le decimos que ponga los caramelos en su sitio y éste en lugar de cumplirlo se echa a llorar, podemos sentir la tentación de permitirle quedarse con los caramelos para que cese el berrinche. Si hacemos esto, el niño estará aprendiendo que las pataletas le permiten obtener lo que quiere.

Aunque a menudo hay situaciones difíciles en las que cuesta llevar hasta el final el cumplimiento de las órdenes o las normas, desistir puede resultar bastante contraproducente a la larga. No hacer cumplir al niño lo que se le manda puede ser lo más fácil en el momento, pero a la larga hará que éste aprenda que se pueden salir con la suya a través del berrinche.